Elqui Opinión

Sueños de un Hombre del siglo XX

Por: Patricia Salinas Morán, Mediadora Familiar 

Naciste casi al inicio del siglo XX, en los maravillosos años 20 en Santiago, un Santiago muy distinto del que ahora conocemos, la movilización consistía en coches  con caballos, los que se conocían cono carros de sangre y también coches conducidos por cocheros. Estaba muy incipiente la industria automotriz, al menos en nuestro País, que por estar en el último rincón del mundo, siempre estábamos más atrasados de los adelantos mundiales. Las diferencias sociales eran abismante, siendo muy común los conventillos y población denominadas callampas, donde se concentraba la pobreza y las desigualdades sociales.

Tu vida fue sencilla pero feliz junto a tus hermanos y a tus padres, Dominga y Roberto, junto con muchas tías y parentelas a tu alrededor. Desde muy joven ingresaste a Ferrocarriles y nos has contados tantas veces la historia, que ya la conocemos al revés y al derecho; fue un amigo de tu papa que era radical,  quien te recomendó a tus jóvenes años, en la Cooperativa de Ferrocarriles de Santiago y mi abuelo Roberto te pago un curso de contabilidad para que estuviera mejor preparado.

 Estas cooperativas estaban destinadas a los trabajadores ferroviarios y a sus familias, quienes a través de ella y con diversas facilidades se proveían de artículos para la familia y el hogar. La Cooperativa era itinerante y se trasladaba a través del tren al Sur de chile, haciendo escalas en  diversas ciudades, donde se quedaba un par de días con el fin de que sus empleados y trabajadores se proveyeran de lo que necesitaban, siendo esto después descontado con facilidades de sus ingresos. Papa viajo por años en este Tren y estuvo a cargo de los dineros, nos contaba que cuando lo designaron otros compañeros le pidieron no aceptara, ya que otros designados para esta tarea con anterioridad, habían durado muy poco, porque era muy complicado y la responsabilidad muy grande.

 Dice que no hizo caso de las recomendaciones y aceptó gustoso el trabajo asumiéndolo con mucha responsabilidad, llevaba con mucha exactitud y prolijidad los libros de ventas y nos contaba que dormía con el dinero guardado bajo su cama, y si salía de fiesta lo dejaba escondido  y  tuvo la suerte de mantener protegido este dinero y nunca haber perdido ni un peso, por lo que fue siempre bien evaluado por su jefatura, por su orden y responsabilidad.

  Este trabajo  lo realizo por varios años, donde hizo  grandes amigos, tuvo amores inconfesados y en fin guarda los mejores recuerdos, no todos compartidos. Nos cuenta que en cada pueblo eran recibidos con mucha alegría y las familias habrían gustosas las puertas de sus hogares para recibirlos y atenderlos como se dice” a cuerpo de rey”  y no faltó quien quiso comprometerlo con alguna niña, por considerarlo un muy buen partido y  logro zafarse de estos compromisos señala no sin grandes esfuerzos.

 Durante este tiempo, año 1950 aproximadamente y durante sus vacaciones, realizó un viaje en tren al norte llegando a La Serena, para seguir después en el Tren elquino hasta Vicuña, a donde viajo a visitar a su madre y hermana que vivían en esta ciudad. En este viaje conoció a su futura esposa, mi madre Silvia Moran, que estaba emparentada en forma lejana con su familia, y con el tiempo estos amores lo llevaron al altar, tenía 30 años y según siempre ha dicho aún era muy joven para casarse,  esto siempre me produjo mucha risa, ya que para su época a el lo estaba dejando literalmente el tren.

 Estoy en la oficina se me acabo el tiempo.. Otro día continuare la historia, ojala LES GUSTE ..FELIZ Cumpleaños papito…mi viejito de la acordeón como yo le digo.

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