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Arrope de Uva, una tradición elquina que Clemira Espejo de Horcón busca preservar en el tiempo

Todo lo que esta elquina sabe de esta antigua técnica, en la que se debe usar ceniza, lo aprendió de su suegra.

Acompañante ideal de un postre como sémola con leche, macho ruso o flan, el arrope de uva es un jarabe típico del valle de Elqui, y Clemira Espejo, habitante de Horcón, en la comuna de Paihuano, aprendió a prepararlo con técnicas que le enseñó su suegra, quien fue todo para  ella.

Clemira Espejo cuenta cómo aprendió esta técnica desde temprana edad, “siendo una niña, llegué a esta casa muy joven y mi suegra fue mamá, abuelita, una tía, fue todo para mí y ella me decía ‘oye niña aprende a hacer arrope, mira que el día de mañana yo no voy a estar o mañana o pasado y tienes que aprender a hacer arrope, uvate, todas esas cosas me dijo, se hacen con la uva y ella me enseñó cómo se procesaba la uva, a lavarla bien lavada, esperar un poco que se escurra, que se seque y después empezar a procesarla en un saco que ella hacia y en la misma paila lo íbamos apretando en esos años”.

El proceso es muy detallista  y requiere de un trabajo muy acucioso como explica Clemira Espejo, “yo aprendí y empecé a hacerlo igual como ella me enseñó, yo busco mis vasijas, todas  mis cosas, y ahí empiezo a lavar la uva, a dejarla que se seque un poquito, y después se empieza a procesar dentro de un saco harinero”.

Todo el jugo que va saliendo se va cambiando a vasijas, se van dejando de lado y queda todo el hollejo de la uva que se traspasa a otra vasija, “se le echa agua de la llave, agua potable que es la que  uso yo, y se lava todo esa champa de uva y esa después yo la voy sacando en un colador y esa ya va al desperdicio, y toda esa agüita que queda, cuando se hace hervir la paila, uno tiene que quemar sarmiento o quemar higuera, y hace una ceniza y cuando ya están todos esos calditos procesados, una prende el fuego, pone la paila y le echa el jugo de la uva sola, y después cuando ya está soltando el hervor, se le echa la ceniza, la corta y en el momento de cortarla, eso se levanta, entonces con la agüita esa que tiene, usted le baja el volumen a lo que se va a desparramar o a botar”.

Y el proceso no queda ahí, Clemira Espejo explica que se empieza a espumar,  quedan hollejos y después se saca en otros envases, “cuando ya está frio porque es de un día para otro, se espuma bien espumado, y cuando ya va a echarlo a la paila de nuevo, usted prepara su paila, prende el fuego, usted echa ese líquido ahí, pero lo tiene que colar bien coladito, que quede el puro juguito, limpiecito, eso usted empieza a darle punto”.

La señora Clemira vivió un tiempo corto en Argentina, perdió a su mamá muy pequeña, a los 12 años, y tuvo que criar durante un tiempo a sus tres hermanos. Ha vivido en Horcón desde hace muchos años, “toda mi vida después que me casé me quedé en esta casa que es herencia de mi esposo y ahora es de todos nosotros, de mis 6 hijos y muchos nietos (…) a mí me llevaron chica a Argentina creo que cuando tenía unos 5 años”.

Sus hijos y nietos buscan seguir con la antigua tradición que preserva las costumbres elquinas y que incluso se dio a conocer en el programa “Lugares que hablan” https://bit.ly/3q3HUk3 de Pancho Saavedra, donde se puede ver visualmente todo el proceso de fabricación del arrope desde que se pisa la uva.

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