Economía

Inseguridad sin freno: agricultores enfrentan robos que no dan tregua

El nivel de organización de los antisociales ha encendido las alarmas.

“El campo no da para más, los agricultores incluso han llegado a pensar en abandonar la actividad. La agricultura no puede estar más golpeada”. Con estas palabras, agricultores y productores de la Región de Coquimbo describen la crítica situación que enfrentan debido a una seguidilla de robos y atentados que afectan directamente su capacidad productiva.

La preocupación se sustenta en múltiples denuncias de agricultores de la región, quienes han sido víctimas de delitos cada vez más complejos y cuyas identidades se mantendrán en reserva. En este contexto, un agricultor de Vicuña relató que “hemos sufrido un robo en nuestras casetas de riego, donde delincuentes especializados se llevaron bobinas de cobre, dejando el equipo dañado. No son delincuentes comunes, vienen con herramientas y conocimiento técnico”.

El nivel de organización de los antisociales ha encendido las alarmas. “Estas personas llegan con escaleras, suben hasta seis metros de altura, desmontan completamente los equipos y se llevan el cobre. Es un robo complejo y totalmente planificado”, agregó.

En la misma línea, otro agricultor del valle del Elqui describió un escenario crítico: “Estamos viviendo una situación agobiante, con una seguidilla de robos y atentados contra estaciones eléctricas. Solo este fin de semana contabilizamos entre cuatro y cinco ataques”. A su juicio, “ya no se trata de hechos aislados, aquí hay grupos organizados que están articulados para delinquir”.

Las consecuencias son millonarias y afectan directamente el corazón de la actividad agrícola: el riego. “Dependemos de sistemas eléctricos para aprovechar el agua disponible, y perderlos en este contexto de escasez hídrica es devastador. A eso se suma el alto costo de la energía, el petróleo y los fertilizantes, lo que hace cada vez más difícil sostener la actividad”, añadió el segundo agricultor afectado.

En la provincia del Limarí, la situación no es distinta. Aquí, un agricultor de Ovalle advirtió que “se están registrando robos de paltas incluso antes de que estén listas para cosecha. Están rompiendo cercos y sacando fruta verde, lo que agrava aún más la crisis. A esto se suman los transformadores para el robo de cobre.  Yo creo que hay estamos ante casos de vandalismo y sabotaje a la actividad agrícola, ya no es solo daño en la infraestructura esto va más allá, por el nivel de organización de los delincuentes.”

Desde la Sociedad Agricola del Norte A.G, su presidente María Inés Figari, hizo un llamado a las autoridades a “retomar la continuidad del trabajo coordinado que empezó el año pasado, con Fiscalía, Carabineros y PDI. Es urgente retomarlas”.

Insistiendo en su llamado Figari fue categórica al indicar que “las denuncias individuales no están dando resultados. Necesitamos una estrategia conjunta como sector y una respuesta concreta de las autoridades. Esto es grave y requiere atención inmediata”.

Finalmente, como representante del gremio María Inés manifestó que “hoy la delincuencia se suma a la crisis hídrica y al aumento de costos, configurando un escenario crítico para la agricultura. Es momento de tomar decisiones y frenar esta situación que tiene al campo al límite”, concluyó.

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