Aumento de caudales y arrastre de sedimentos explican coloración del río en Juntas del Toro

Este comportamiento es coherente con las condiciones térmicas registradas en la alta cuenca durante febrero.
Durante la segunda quincena de febrero se ha observado una coloración amarillenta en el río en el sector de Juntas del Toro, punto donde el Río Toro aporta sus aguas al sistema que alimenta el Embalse La Laguna. De acuerdo con el análisis técnico de la Junta de Vigilancia del Río Elqui (JVRE), esta condición responde a un proceso natural asociado al aumento estacional de caudales y al arrastre de sedimentos de origen mineral desde la alta cordillera.
Incremento de caudales por deshielo
Los registros de la estación de monitoreo “Río Toro antes de junta con Río La Laguna”, de la Dirección General de Aguas, evidencian un aumento cercano a 100 litros por segundo en el caudal medio durante los últimos días de medición, pasando desde valores en torno a 0,26–0,27 m³/s a aproximadamente 0,34–0,35 m³/s, con máximos que alcanzaron cerca de 0,38 m³/s.
Este comportamiento es coherente con las condiciones térmicas registradas en la alta cuenca durante febrero, con temperaturas medias superiores a 22 °C y máximas sobre los 30 °C, lo que ha intensificado el proceso de fusión nival y, con ello, el transporte de material fino en suspensión.
Origen mineral de la coloración
La tonalidad amarillenta se genera en el Río Toro, curso cordillerano que drena sectores con presencia de formaciones geológicas ricas en minerales, Glaciares Rocosos. El aumento del caudal incrementa la capacidad de arrastre del flujo, movilizando sedimentos que, al incorporarse al cauce principal, producen la coloración observada.
Se trata de un fenómeno históricamente recurrente en la zona, particularmente en periodos de mayor deshielo, y no corresponde a un evento extraordinario.
Implicancias para el riego
Si bien la variación de color está asociada principalmente a sedimentos en suspensión, el arrastre de material de origen mineral puede implicar la presencia de elementos que, en concentraciones elevadas, requieren manejo en el uso agrícola del recurso. Por ello, la JVRE recomienda a los regantes mantener precaución en la aplicación de riego, especialmente en cultivos sensibles, y reforzar las labores de limpieza de filtros y desarenadores, así como la revisión de tiempos y frecuencias de riego según las condiciones del agua.
Monitoreo permanente
La Junta de Vigilancia mantiene el seguimiento continuo de los caudales en la alta cuenca y del comportamiento del río en los puntos de control estratégicos, con el fin de entregar información oportuna a los usuarios y apoyar la gestión eficiente del recurso hídrico en la temporada.
Este tipo de eventos refleja la dinámica natural de los sistemas cordilleranos en periodos de altas temperaturas y deshielo, reforzando la importancia del monitoreo permanente y de la gestión preventiva en el uso del agua para riego.



