Jardín de las Emociones fortalece el bienestar y la salud mental comunitaria en San Isidro

La iniciativa fue desarrollada por el Grupo de Autoayuda Multifamiliar, internos de la Universidad Católica del Norte y el CESFAM San Isidro-Calingasta, generando un espacio de encuentro, participación y expresión emocional a través del contacto con la naturaleza.
Una significativa iniciativa comunitaria orientada a promover el bienestar y la salud mental se desarrolló en San Isidro con la creación del “Jardín de las Emociones”, espacio impulsado por el Grupo de Autoayuda Multifamiliar del CESFAM San Isidro-Calingasta, en conjunto con internos de la Universidad Católica del Norte (UCN).
La iniciativa comenzó hace aproximadamente dos meses y tuvo como propósito transformar el espacio donde el grupo realiza sus sesiones en un lugar de encuentro, participación y expresión emocional, utilizando el contacto con la tierra y la naturaleza como herramientas para favorecer el bienestar psicoemocional.
La trabajadora social del Departamento de Salud, Danissa Ramos Villarroel, explicó que el proyecto surgió a partir del trabajo colaborativo entre el Grupo de Autoayuda Multifamiliar, los internos de la UCN y el equipo de salud, destacando la participación activa de quienes forman parte de esta instancia comunitaria. “El Jardín de las Emociones fue una iniciativa que comenzó hace aproximadamente dos meses, donde se realizó un trabajo colaborativo con los internos de la Universidad Católica del Norte y el Grupo de Autoayuda Multifamiliar del CESFAM San Isidro-Calingasta, donde el objetivo era emocionar un espacio donde se junta el grupo de autoayuda a realizar sus sesiones. Entonces, se planteó trabajar en el marco de la promoción del bienestar y la salud mental por medio de la tierra y de las acciones que pueda conllevar realizar un jardín”.
Durante el proceso, cada integrante del grupo aportó una planta y participó en distintas labores para dar vida al jardín. También se recolectaron piedras que fueron pintadas y decoradas, se construyeron cercas y se realizó la plantación, convirtiendo el espacio en una obra colectiva.
El proceso culminó con una pequeña ceremonia, en la que las piedras elaboradas por los participantes fueron intencionadas y ubicadas alrededor de las plantas, otorgando al jardín un significado especial ligado al bienestar y al cuidado de la salud mental. “Cada integrante del grupo de autoayuda llevó una plantita, recolectamos piedra, estas piedras fueron pintadas, decoradas, se hicieron las cercas del jardín, se plantaron las plantas y ayer culminamos, donde hicimos una pequeña ceremonia, intencionando las piedras que habíamos realizado para el jardín y las pusimos alrededor de cada una de las plantas. Y finalizamos con esta ceremonia intencionando el jardín que sea un espacio de bienestar y también de salud mental”.
La actividad también refleja la importancia de impulsar acciones de salud mental desde una perspectiva comunitaria, donde la participación de las personas y el trabajo conjunto con los equipos de salud permiten generar espacios que contribuyen al bienestar y fortalecen los vínculos.
De esta manera, cada elemento incorporado al espacio representa parte de la experiencia compartida por quienes participaron, transformándose en un símbolo de crecimiento, esperanza, acompañamiento y cuidado mutuo.
Para Danissa Ramos, esta experiencia también evidencia el valor de desarrollar acciones de salud mental desde una perspectiva comunitaria y participativa. “La iniciativa refleja la importancia del trabajo colaborativo entre la comunidad y los equipos de salud, donde por medio de instancias de participación hacemos también salud mental comunitaria”, destacó.
Desde el CESFAM San Isidro-Calingasta se destacó el compromiso y entusiasmo de quienes participaron en esta iniciativa, valorando especialmente la colaboración con la Universidad Católica del Norte y el aporte de la comunidad.
El “Jardín de las Emociones” se transforma así en un espacio simbólico de encuentro y acompañamiento, donde cada planta, piedra y elemento construido representa parte de un proceso colectivo orientado a sembrar bienestar, cultivar esperanza y fortalecer la comunidad.



